lunes, 1 de noviembre de 2010

Cómo pintar el hierro y superficies metalicas

Al hierro, y a cualquier superficie metálica en general, podemos optar por darle un acabado con aspecto metálico o bien que se embellezca de color. En el primer caso, usaremos pinturas y esmaltes con acabados oros, aluminios, cobre y metalizados. En el segundo, usando lacas o esmaltes protegeremos la superficie con diferentes variedades cromáticas.

En cualquiera de los casos, tenemos que elegir el producto adecuado no sólo a la terminación que queremos darle, sino también si va estar en el exterior o en el interior. No es lo mismo pintar la barandilla que separa el jardín de la piscina prefabricada, que algún detalle ornamental de las puertas de un mueble de salón o volver a lacar el exterior de la lavadora o cualquier otro mueble de cocina, o incluso, pintar muebles de forja.

En el mercado disponemos de esmaltes y lacas anticorrosión de una sola mano, antióxidos y esmaltes sintéticos de uso genérico.

Antes de pintar hemos de preparar el espacio adecuado:
- Si el elemento a pintar es móvil, lo colocaremos con un lugar con gran amplitud, donde no puede manchar otras superficies. Además, protegeremos el suelo con plástico, papel o cartones.
- Si el elemento es fijo, protegeremos el entorno, colocando cinta de carrocero donde acaba la superficie a pintar y comienza la que no queremos alterar. Además, es conveniente que cubramos con papel de periódico otros elementos cercanos.

Si la superficie a pintar es nueva, sin pintura anterior, eliminaremos toda la suciedad con un cepillo de tela de esmeril y un trapo mojado con aguarrás: de este modo eliminamos los restos de cemento, y polvo, así como la grasa que pudiese tener.
Después, aplicamos la imprimación más adecuada a las condiciones a las que el elemento va a estar expuesto y, una vez respetados los tiempos de secado, aplicamos dos capas de esmale universal (o una si se trata de un producto de una sóla capa).

Si la superficie ya está pintada y se encuentra en buen estado, la limpiamos bien con un paño humedecido en aguarrás. Una vez seca procedemos a pintar. No nos hará falta la imprimación y en la mayoría de los casos, con una sóla mano de esmalte universal suele ser suficiente.

Cómo pintar una barandilla de hierro

En el caso en que la superficie esté pintada, pero la pintura presente desconchones y en partes esté desprendida, tendremos que eliminar previamente toda la pintura. Para ello aplicaremos una abundante capa de decapante. Transcurridos unos minutos, dependiendo del producto entre 5 y 30), retiramos el decapante con una rasqueta metálica. Despúes eliminamos los restos, tanto de pintura como de quitapinturas, con aguarrás. Ahora ya podemos proceder como en el caso de una superficie nueva.

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